Hola a todos y espero que le pueda ayudar a alguien que esté en una situación similar.
Bueno, pues mi historia como adicto comienza como tantas otras en la adolescencia. Con 14 años hice el cambio del colegio al instituto y entre esas medias le detectaron a mi madre cáncer de útero, entonces la medicina no estaba tan avanzada como en la actualidad, en 30 años cambian mucho las cosas.
La operan en abril y al poco tiempo empezó el tratamiento (quimioterapia) en fin, viajes al hospital, pérdida de peso, vómitos, caída del pelo (se puso peluca), seis meses de sufrimiento para nada. Murió en octubre de ese mismo año. Entonces yo era un adolescente y no lo quise o no lo supe aceptar. Empecé a fumar tabaco y porros para evadirme de la realidad, sin saber las consecuencias. Estuve fumando porros muchos años, cada vez más cantidad y a todas horas. Mi mujer, un año antes de casarnos, me dio un ultimátum, me dio dos opciones, los porros o ella y desde entonces corté radical mi relación con ellos.
La siguiente adicción que dejé fue el tabaco muchos años después. Un día, mi hija me pidió que «por favor no fumara más, que eso podía llegar a matarme», entonces fumaba más de dos paquetes al día. En ese momento se me removió algo por dentro y le contesté: «el día de mi cumpleaños se acabó el tabaco», y me obligó a juramento de dedos. Llevo cinco años y medio sin probarlo.
Bueno, como buen adicto que soy, cogí otra adicción, en este caso «el juego», sobre todo las apuestas deportivas.
Empecé un día por probar y de apostar un par de euros me dieron cinco en un partido de fútbol y empecé a escuchar en un bar donde iba mucho, a un hombre que hacía apuestas múltiples y ganó 300 euros. Yo pensaba que iba a ganar dinero y algunas veces sí pero no era cierto, poco a poco empecé a necesitar más dinero y mi mujer empezó a mosquearse cuando me preguntaba por qué sacaba todas las semanas 50 euros de la cuenta. Yo le decía que para café, desayuno… mentiroso y manipulador como cualquier adicto.
Empecé a coger dinero de los ahorros que teníamos en casa de mi padre, iba alternando de un lado y del otro (también le pedía de vez en cuando a mi padre).
Un día mi mujer me llamó llorando que no había dinero en el sobre que teníamos, estaba con un ataque de ansiedad y super nerviosa, yo no sabía que decir nada más que otra mentira y le daba la vuelta para convencerla (ella confiaba en mí con su vida).
Empezó a ahorrar dinero poco a poco otra vez y guardarla en un sitio de casa donde solo lo sabíamos los dos pero ella no sabía que yo iba cogiendo y gastando cada vez más dinero. Nunca llegábamos a final de mes, sacábamos cuentas y ella me pedía explicaciones en qué me gastaba tanto dinero, yo, como siempre, poniendo excusas y mintiendo. Ella se rompía la cabeza con los gastos, era imposible!!!! me decía.
Por suerte no llegué a crear ninguna deuda, ni en bancos ni con prestamistas pero sí que es cierto que le robaba a mi familia sin darme cuenta.
Un día, estaba trabajando y me llamó mi mujer muy cabreada pidiéndome explicaciones de por qué sacaba dinero todos los días (otra vez) pero en esta ocasión estaba que mordía. Yo no sabía qué decir y ella más se cabreaba hasta que me dijo que: «luego voy a por ti». Estuve dándole vueltas hasta que llegó la hora de irme y allí estaba ella, esperándome. Cuando la ví me derrumbé y se lo conté todo, no se lo creía pero fue a contárselo a una amiga y ésta le preguntó si quería ayudarme para recuperar la vida y dejar la adicción.
Se pusieron manos a la obra y fueron a casa de Vicente, allí mi mujer se quedó de piedra cuando Vicente le hablaba de adicto, de enfermedad y de todo lo que conlleva. Me convenció para ir a Gaex y hablar con él. Yo no quería ir pero fui y me quedé a terapia. En las primeras sesiones yo flipaba de lo que contaba la gente porque yo no había llegado a ese nivel. Con el paso de las semanas fui asimilando todo hasta que me di cuenta que yo era adicto igual que los demás. Lo importante es aceptar que tienes una enfermedad que se llama adicción.
Gaex es un sitio donde todos ayudan a todos, con dos directores de orquesta, Damián y Vicente, ellos te enseñan el camino y tú lo tienes que andar. Yo he recuperado la confianza de mi mujer y de mis hijos gracias a los consejos y haciendo las cosas bien. NO MENTIR, SER HUMILDE Y LA ACEPTACIÓN es el camino para una buena rehabilitación.
Pide ayuda y lo más importante: DÉJATE AYUDAR!!!! NO ESTÁS SOLO!!!!