Muy buenas Os voy a contar mi historia ,por si a alguien se pudiera sentir identificado o identificada.
Actualmente tengo 49 años y cuando tenía aproximadamente 22, un sábado noche yendo borracho se me acercó una persona y me dijo: ¡ que mal te veo! ¿quieres que se te quite la borrachera? y le conteste como pude:siiii!!! Pues ven que te voy a invitar a una raya.
Sí, fue fantástico. Se me “quitó la borrachera”, pero entonces todo cambió en mi vida.
A partir de ese día, siempre ha estado presente en mi vida en muy, muy poca cantidad, pero el alcohol, sí, aunque nunca he sido de beber entre semana ni de ir a bares todos los sábados o jueves.
En un principio me iba de cena con amigos y conocidos y bebía mucho más que los demás y luego que hacía? pues a escondidas, meterme una o tres rayas en toda la noche para que nunca fuera muy borracho y poder seguir bebiendo.
¿Que pasó ? Que ese acto desembocó a lo largo de mi vida, en que ya no fuera la persona que siempre había sido, llegando a dejar de lado a mis amigos y conocidos para ya entonces beber solo en mi casa, aunque fuera un día solo, pero mucha cantidad y por supuesto mis tres rayitas.
Al contrario de mucha gente que fui conociendo a lo largo de mi vida, yo no controlaba esta situación, ella me controlaba a mí.
Desde hace unos diez años atrás, llevo intentando, ya que era un día o dos de adición, dejarlo yo solo, pero….. que va, IMPOSIBLE. Siempre iba a ser la última vez, y cada vez peor. Entonces ya no me escondía, llegaba el sábado a medio día y allá donde iba, siempre me acompañaba una botella de vino blanco y un niño de seis años. A lo largo de esos diez años pensé muchas veces en llamar a alguna asociación para que me echaran una mano ,pero nunca tomaba la decisión por vergüenza al que dirían en el pueblo ,o mis familiares, ya que tengo un negocio muy conocido.
¡Qué error más más grande ! y contradictorio amigos y amigas. ¿Acaso prefería que los sábados me vieran con una nevera y un vaso de vino blanco? Por favor, eso sí que daba vergüenza.
Entonces llegó el verano del 2022 y después de dos sábados de beber más de la cuenta y con mi hijo en el coche ,me entró tal ansiedad que toqué fondo, y, el lunes sin falta y con lágrimas en los ojos ,me acordé de una conocida que estaba en una asociación. La llamé llorando y sin ninguna vergüenza y con un gran desahogo en todo el cuerpo le dije: soy ……y necesito que me ayudes.
Me pasó los teléfonos de dos ángeles y me dijo que hablara con ellos: Se llaman Vicente y Damián.
Y ahí empezó todo otra vez, como con aquella borrachera con su raya, pero ahora al revés con 49 años, el cuatro de agosto del 2022 empezó mi gran aventura como adicto, sin consumir y a volver a ver la vida de un color azul cielo especial, uniéndome a esta gran familia de GAEX, porque SÍ, es una gran familia, capitaneada por los consejos y sabiduría de Vicente y Damián.
Recuperé mi amigos de toda la vida ,en el trabajo rindo mejor que nunca, afronto los problemas desde otro punto de vista totalmente diferente a como lo hacía años atrás. Son tantos los beneficios que ojalá mucho antes hubiera cogido el teléfono y me hubiera unido a esta gran familia de Gaex ,pero bueno, nunca es tarde.
Si tenéis claro, como yo, que ya os controla alguna adicción, no hagáis lo que yo hice, no esperéis tanto tiempo y pedir ayuda ya, pues veréis que, aunque no es fácil, si lo es junto a gente que ya ha pasado por lo que vosotros estáis pasando.
QUIERO DAR LAS GRACIAS A VICENTE, DAMIAN Y A TODOS MIS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, QUE LOS LUNES Y LOS JUEVES NOS REUNIMOS ,SIN VOSOTROS NO SERIA POSIBLE, ME LLAMO …… SOY ADICTO Y LLEVO 24H SIN CONSUMIR Y MUY ORGULLOSO DE MI NUEVA VIDA Y TODO LO QUE ME ESTA APORTANDO.