5F. MENTIRA, FUERZA Y PODER.

Mi historia es la siguiente: soy la mujer de un adicto al juego, en concreto, a las apuestas deportivas.

Empecé a darme cuenta que pasaba algo en mi casa porque mi marido gastaba mucho. La cuenta del banco la tengo vinculada al móvil y yo iba viendo que todos los días sacaba dinero a distintas horas. Teníamos unos ahorros y una de las veces que fui a guardar dinero vi que faltaba bastante dinero y yo le preguntaba que por qué sacaba tanto y siempre había un por qué, siempre tenía una excusa.

Esas excusas me convencían pero cada vez sacaba más dinero y más veces a lo largo del día. Una vez lo senté en la mesa de mi casa y sacamos cuentas de lo que se gastaba porque yo no entendía cómo necesitaba tanto dinero para las excusas que me ponía.

La gota que colmó el vaso fue cuando ví que me quedé sin un euro en nuestros ahorros, fue ahí cuando me convencí que estaba pasando algo pero jamás jamás me imaginé que era él el que tenía una enfermedad.

Me convencí que mi marido estaba ayudando a alguien económicamente o estaba engañándome con otra mujer.

Yo le insistía en qué estaba pasando , llegué a sentar a mis hijos para ver si alguno estaba cogiendo el dinero de los ahorros (mis hijos son pequeños), le preguntaba por activa y por pasiva qué era lo que pasaba y él me contestaba tan normal que «no pasaba nada, simplemente que tenemos dos hijos y gastamos más,punto».

Volvimos a ahorrar otro poquito y, otra vez, de golpe volvió a desaparecer. Ahí ya me puse como una loca, lloraba y lloraba porque algo estaba sucediendo en mi casa delante de mis narices y yo no era capaz de ver.

Todo esto que me estaba sucediendo se lo conté mientras salimos una tarde a caminar a una gran persona que, gracias a ella estoy donde estoy contando mi testimonio. Esa maravillosa persona es Melani Payá. Ella me decía que me tranquilazara y pensara si de verdad se pudo haber gastado ese dinero tal y como me decía mi marido pero hoy estoy segurísima que ella veía lo que yo no era capaz de ver.

La última vez que me «desapareció» dinero me fui al trabajo de mi marido a esperar que terminara e iba dispuesta a romper mi matrimonio si no me contaba qué estaba pasando.

Cuando me vió allí no me dejó ni hablar, se abalanzó sobre mí abrazándome, llorando como un niño pequeño y con un ataque de ansiedad. No podía parar de llorar y sólo sabía pedirme «perdón». Conseguí sentarlo y tranquilizarlo y le pedí que, por favor, soltara de una vez lo que estaba pasando. Sin poder mirarme a los ojos me dijo que no sabía cómo había llegado hasta ahí, que se había metido en el mundo de las apuestas deportivas y no sabía cómo salir.

Por un lado fue un gran alivio para mí el saber de una vez lo que pasaba pero por otro me quedé helada, estaba muerta de miedo, iba a entrar en un mundo desconocido para mí en donde no sabía cómo actúar ni cómo podía ayudarlo.

Siempre digo que las cosas en esta vida pasan por algo y la vida quiso que mi gran apoyo en ese momento, Melani, supiese toda la historia. La llamé inmediatamente sin parar de llorar y le conté todo. Ni se lo pensó, supo recomponerme y hacer que cogiera fuerza. Me dijo: «¿quieres ayudar a tu marido y salir de ésto?» evidentemente ni me lo pensé, le dije que «SÍ». Me cogió de la mano y me llevó a conocer y hablar con el que ha sido, es y será nuestra salvación, Vicente.

Sólo con verme la cara sabía perfectamente cómo me sentía e incluso lo que pasaba por mi cabeza. Empecé a contarle todo desde el principio y os podéis imaginar…Vicente me hablaba de «enfermedad», de «adicción» pero me negaba a aceptar que mi marido estuviese enfermo, me negaba a entrar en lo que nos está salvando la vida: GAEX.

No os puedo explicar cómo me sentía, no daba crédito a lo que nos estaba pasando, me sentía engañada, traicionada, tonta, culpable…y no tenía ni idea de cómo íbamos a poder superar lo que nos estaba pasando.

Con toda la naturalidad del mundo y con mucho tacto Vicente me dijo exactamente todo lo que tenía que hacer para poder salir de ese mundo pero yo no estaba preparada para asimilar todo lo que me venía y le dije que «mi marido podría salir sólo de todo esto sin ayuda de nadie» pero no fue así. Vicente lo aceptó y me dijo: «las puertas de GAEX están abiertas siempre».

Al mes y medio de «creer» que todo iba super bien y ya se estaba pasando todo mi marido tuvo una recaída y me volvió a mentir. Le pidió dinero a una persona para irse a apostar pero lo pillé. No llegó a ejecutarse la acción pero volvió a mentirme. Yo estaba con una ansiedad que me moría, no me lo creía y enseguida llamé a Vicente. Él me guió paso a paso, punto por punto qué hacer y cómo actúar pues yo estaba bloqueada e instintivamente cumplí con todo lo que me decía. Le dije a mi marido que me llevara a la casa del tío al que le había pedido dinero y me llevó, necesitaba saber por todos los medios si mi marido le debía dinero a alguien y tuve la gran suerte que después de investigar y llenarme de valentía para interrogar, contarle a toda nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo,etc la enfermedad de mi marido no le debía dinero a nadie.

Le dí un ultimátum y fue ahí cuando realmente se dio cuenta que tenía un problema y sólo no podía salir, necesitaba ayuda.

Nuestra vida empezó a cambiar en el preciso momento que entramos por las puertas de GAEX. Mi sensación fue de tranquilidad y pensé: «por fin estamos donde tenemos que estar y con quien tenemos que estar, Vicente y Damián».

¿Miedo? claro que seguía teniendo miedo.

¿Desconfianza? por supuesto que sí y jamás pensé que me fuese a sentir como me siento en estos momentos. ¿Sabéis cómo me siento? «FELIZ».

Sí, me siento feliz de ver la evolución de mi marido, el cambio tan grande que está dando, no ha faltado a ninguna terapia (sólo por motivos laborales) y no hay ni un sólo día en el que no me de las gracias por salvarlo, por llevarlo a GAEX.

Claro que le costó dar ese paso pero si de verdad quieres salir de ese mundo y no ser esclavo del juego no encontré mejor lugar y mejores personas que allí.

Asi que me gustaría despedirme dando un inmenso GRACIAS a GAEX y sus fundadores por la labor tan extraordinaria y NECESARIA que hacen porque si «GAEX NO EXISTIERA HABRÍA QUE INVENTARLA».

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