4F. BLANCA POR FUERA Y MUERTE POR DENTRO

9 de Enero del 2022 yo 42, el 49 años 2 hijos y 20 años de matrimonio, ahí ese día a las 2 de la mañana, mi vida vivida acababa de desaparecer, como el cubito de hielo que se deshace al sol, como detonador que derrumba un edificio convirtiéndolo en polvo, todo dejó de tener sentido.

Mi marido el cual creía con los mismos valores que yo, con el mismo proyecto de vida que tenía yo, con la misma ética y moralidad que tenía yo, con los mismo sueños que tenía yo, mi marido el cual yo pensaba que tenía frente a mi cada día, dejó de existir, murió el y murió algo dentro de mi.

Mi marido me confiesa que era adicto a la cocaína. Colapsó mi mente, dejé de pensar, entre en un estado de shock y me fui al baño a vomitar el horror que estaba sintiendo.

Por segundos mi vida vivida, pasó a gran velocidad por mi mente haciendo un recorrido por cada una de las escenas de casa cosa, de cada conversación, de cada vivencia con él, cómo si fuera una película de ficción, sin verdad, con falsedad, con efectos muy especiales que convertían mi vida vivida en algo verdaderamente utópico, sin veracidad… él era una mentira.

Lloré, me asusté, cuanto más pensaba en mis hijos más miedo tenía… ¿ qué estaba pasando? ¿Yo? ¿A mi?¿Quién era esa persona que tenía delante mía? Me sentí por un momento abandonada, sola, como si estuviera sola en el mundo, como huérfana de padre y madre… no se explicarlo, todo nuestro mundo, mi historia de vida junto a él, era él, mi amor, el hombre al que amaba, con quien me casé, con el que tenía dos maravillosos hijos… que sensación de rabia, dolor, rechazo y odio… hacia ese desconocido que tenía en mi cama tumbado con cara de no saber que decir, vulnerable y asustado. Fue y creo que serán, las peores sensaciones que he sentido dentro de mí corazón, de mi estómago, de mi mente…

Ya habían pasado dos horas en ese estado, me pude serenar, por decirlo de alguna manera, e intentamos tener una conversación llena de reproches, cuya última frase fue por parte de él, quiero ir a Gaex. Él y yo conocíamos muy bien esta asociación.

Me arme de valor, lo juro que por mis hijos, se merecían un padre sano y nunca me hubiera perdonado que mis hijos el día de mañana me reprocharan el hecho de no haber ayudado a su padre y decidí hacerlo con todo, su gran deuda económica y su gran deuda moral conmigo, con que me devolviera mi vida vivida, le dí la oportunidad que me hubiera gustado que me hubiera dado el a mí en su situación.

No ha sido nada fácil, estamos en el camino de la recuperación, el la suya y yo la mía, me llené de información sobre esta maldita enfermedad, la cual entendí y acepté, con mucho trabajo. Gracias a Gaex el está bien, gracias a GAEX y su lucha diaria ha podido recuperar su libertad, pero mi vida vivida he entendido que solo fue mía, que fue verdad para mí y que nunca la voy a poder recuperar ni cambiar, solo aceptar que fue así, entendí que la enfermedad de la adicción solo te quita y que en la vida en recuperación construye una mucho más bonita.

Estamos construyendo sueños juntos, estamos volviendo a conectar, estamos viviendo y saboreando todo lo que la recuperación te da, una vida que viviré con la persona de la cual me estoy volviendo a enamorar.

Adicción te doy la bienvenida, gracias por enseñarme que quien ha conocido lo más oscuro de la vida, se agarre fuerte a estar libre de tus cadenas.

Se que me harás más fuerte, se que me enseñaras a valorar lo que tengo, porque lo que en su día fue todo tuyo, hoy es mío, lejos de tus mentiras, fuera de tus garras, eres el infierno y tanto el como yo no te queremos ver más.

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