LA VIDA SON ETAPAS. NO LAS DEJES PASAR SIN APRENDER, CRECER, MADURAR Y HACERTE MÁS FUERTE

Sabemos que la vida es por etapas, si tú, que me estás leyendo, estás viviendo una etapa difícil, recuerda que es sólo eso, “una etapa”, es temporal, todo pasa.

Pero no la dejes pasar sin aprender, crecer, madurar y hacerte más fuerte.

Siempre hay algo bueno en cada etapa.

Así es como percibo yo la vida bajo mi experiencia personal.

Os voy a contar a partir de mi adolescencia, a los 14 años conocí a quien hoy en día es mi marido y padre de mis hijos. El se convirtió en mi más bonita casualidad, de su mano viví una adolescencia con miles de momentos inolvidables, de muchas primeras veces.

En esta etapa empezamos a escribir nuestra historia.

Los años pasaban y llegamos a la etapa de nuestra juventud. En ella muchos sueños se nos iban cumpliendo, el más grande, el más anhelado y soñado hasta el momento, dueños y señores de nuestro nidito con tan solo 22 años yo y 25 él.

Pero bueno, como no todo puede ser perfecto y maravilloso, al igual que esta etapa nos estaba dando momento únicos y especiales, también nos estaba regalando otros bastante más amargos y complicados.

Recién hipotecados y de por vida…

Vivimos en nuestras carnes la crisis del 2008, con ella, pérdida de trabajo, la estabilidad, los sueños de futuro… todo se desvaneció, todo se esfumó. Todo cambió y me atrevo a decir que hasta nosotros mismos en cierto modo también lo hicimos.

Pasamos unos años difíciles, con MUCHA ayuda por parte de la familia, con mucho esfuerzo, sacrificio e ilusión por seguir construyendo un futuro juntos.

“Hay un dicho que dice que Dios aprieta, pero no ahorca”…así fue.

Remontamos un poco, pero poco, todo hay que decirlo.

Mientras tanto, pues eso, como los años pasan y el ciclo de la vida sigue,… de nuevo llegó otra etapa.

Dejábamos atrás la juventud para llegar a la de hoy día, la de adultos.

Corría el año 2016, y con 30 y él con 33 años, nuestra historia daba un paso más…fuimos papás, después de 15 años viviendo y disfrutando de la vida, en la que sólo eramos él y yo. Decidimos unirnos por y para siempre, crear un vínculo, un lazo que nos unía más que nunca. El cambio en nuestras vidas fue brutal. Atrás se quedaban las fiestas, los viajes, las escapadas…

Tras 16 años de noviazgo y una hija en común, nos planteamos dar otro pasito, darnos un seguro para el día de mañana, porque si algo íbamos aprendiendo de lo vivido, es la de vueltas que da la vida y uno nunca sabe que puede pasar y cuando hay hijos por medio… Hay que pensar de distinta forma…tal que así, que el 15 de octubre de 2017 nos casamos, una boda civil, con los amigos más íntimos y los familiares más allegados, nuestra princesa llevándonos los anillos.

Para mí fue más de lo que algún día había podido soñar… (casarnos no era algo que nos hubiéramos planteado nunca antes).

Como muchas de nuestras decisiones surgió de un impulso y fue dicho y hecho. Cinco meses nos bastaron para organizarnos y de nuevo tener otra fecha de las que no se olvidan en nuestro calendario.

Desde que nació nuestra hija hasta nuestra boda, mi marido había cambiado, o por lo menos es donde yo me vuelvo consciente de ello, su conducta en casa. Ya no había mucha, por no decir ninguna colaboración. Llevaba yo la casa, los papeleos, los pagamentos, la cría…

nuestro nivel de complicidad disminuyó.

Es cierto que en un corto periodo de años nuestras vidas pasaron por muchos cambios.

A veces llegué a pensar que el motivo de su cambio era por mil culpa, como si lo hubiera agobiado, absorbido, como si la vida que estaba viviendo no fuera tal vez lo que él quería…es que no sé explicar con palabras todo lo que por mi mente llegó a pasar, siempre buscando la justificación a su cambio.

Por más que le preguntara qué pasaba, si había algo que le preocupara, algo que contar, siempre era un …. naa… nunca le pasaba nada. Y yo me hacía cruces, estaba como ausente en los pocos momentos que juntos pasábamos, llegué a la conclusión que igual era por el estrés del trabajo, del día a día, del momento que vivíamos…

Él seguía siendo un pedacito de pan, educado, trabajador, reservado, humilde, responsable, respetuoso…

También notaba que bebía más de lo habitual, habíamos pasado de los fines de semana a algún que otro día de entre semana. Lo que podía ser un trago de agua o un vado de coca cola, era un bote de cerveza y en aumento, hasta que se volvió habitual. Ya eran todos los días desde que se levantaba hasta que se acostaba.

Los días que pasábamos enteros juntos, podía llegar a perder la cuenta de las cervezas que se podía llegar a beber.

Como anécdota puedo contar que el techo de nuestra cocina son placas desmontables de escayola y bueno, ahí arriba guardamos alguna que otra cosita, como, por ejemplo, las cajas vacías de los electrodomésticos, las que se deben de guardar por un tiempo, por si acaso… bien, pues un día me subí a una silla, abría la placa de siempre para sacar o meter algo, no recuero bien qué andaba buscando, pero….cual fue mi sorpresa??? un había un litro vacío de cerveza. Imagino que se lo bebió y escondió ahí la botella, pues, no sé, por no dejarla en el cubo de la basura, y que yo lo viera y viniera el lío, o porque lo avisé de que iba de camino a casa y decidió dejarlo ahí para cuando tuviera la oportunidad, bajarlo al contenedor sin que me diera cuenta…o que se yo cual fue el motivo de que dicho litro estuviera ahí. Lo que está claro es que se le olvidó tirarlo, con tan mala suerte que lo vi. Su cara cuando lo saqué fue un cuadro… Lo más bonito fue cuando me dijo que eso no era suyo!!! Bueno… para qué… Me quedé sin palabras en ese instante, vamos, que flipé. No esperaba encontrarme eso, y menos su contestación.

No había día que no se pusiera agustico, y era algo que no me gustaba, y él lo sabía, se lo decía, se lo reprochaba día sí y día también. Me daba hasta miedo y desconfianza dejar a cargo de él a la cria. No me fiaba!!!

Yo ya se lo notaba al vuelo e incluso si hablaba con él por teléfono, sabía si había bebido algo por poco que fuera. Sus expresiones faciales, su forma de hablar, de andar, de comportarse, todo cambiaba en él y yo seguía reprochando, cada vez con más odio. Lo que más de daba coraje y sacaba lo peor de mi, era cuando me lo negaba…..uissss…. Ahí si que se me llevaban los demonios.

Por mi parte empezaba a crecer una tirantez, cuando dicen que del amor al odio hay un paso, en ese punto estaba yo. Estaba empezando a no tener ganas ni de verlo. Siempre que me lo echaba a la cara, cuando me la daba, porque casi siempre me evadía, veía lo mismo, cualquiera cosa que él dijera e hiciera, mal me caía, vivía en un continuo enfado.

En mis momentos de reflexión conmigo misma, me volvía loca pensando en que había fallado para estar viviendo y sufriendo esa situación, en que momento pasó…

me sentía hasta culpable de ello.

En cuanto a la familia todos lo veían al igual que yo, pero nadie decía nada, ante esa situación me sentía sola, nadie nunca se acercó a mí para comentarme, mira estoy viendo esto, tú crees que es posible??, son ideas mías/nuestras??, tú que estás más con él, puede ser??? Yo que se, cualquiera cosa… Pero noo, se sabía, pero se callaba.

A las dos semanas de casados, cual no fue el peo que cogió que se comió una redonda con el coche y se empotró contra el muro de una casa, era medio día, teníamos un negocio de prensa un kiosko, yo ayudaba en lo que podía, puesto que yo tenia mi trabajo, una bebé y una casa con todas las labores que conlleva.

Iba, lo relevaba un rato, para que él pudiera salir a comprase el almuerzo, hacer gestiones en el Banco, en fin, para que no estuviera todo el día metido entre cuatro paredes. En mis ratos que pasaba con la clientela del kiosko la gran mayoría me decía, o que habían venido y estaba cerrado, o que controlará a mi marido con la caja y el dinero, que venían a por la prensa y se lo encontraban durmiendo… Bueno en fin, una de cosas que una vez más mi cara se me caía de la vergüenza. Cuando yo le pedía las explicaciones correspondientes, siempre había una contestación, una explicación, vamos un rollo que lo justificaba.

Ese día, un 1 de Noviembre, día de todos los Santos.. se fue almorzar al bar y volvió casi a las 3 horas, tal era mi enfado al verlo llegar que me colgué el bolso y me fui para la casa sin mediar palabra, a darle de comer a nuestra hija que apenas tenía 17 meses, a la que dejaba a cargo de la abuela para yo poder ir y echarle una mano, verlo, pasar un ratito en su compañía..

Sólo sentarme en la mesa me suena el teléfono y era una prima de mi marido diciendo que él había tenido un accidente y que estaba intentando darse a la fuga, cosa que no podía, porque dejó el morro del coche en el muro de la vivienda, con el que chocó después de comerse una redonda.. su prima me suplicaba por dios fuera a la zona del accidente a sacarlo de ahí antes de que llegara la guardia civil y se lo llevarán por las condiciones en las que iba , condiciones que yo sabía y había visto. Pero juro que nunca llegue a pensar que podía pasar algo así.

Y si señores.. así hice, me acerque al accidente con su prima y el marido de ella. Allí estaba él, reguñendo porque según él, iba bien. Le dije todo lo que me vino a la boca en ese momento y ahí me quedé para ayudarlo una vez más, a pesar de todo. Él sabe mejor que nadie todo lo que puse en juego. Creo que nunca he llorado tanto como ese día, nunca antes había sentido tanta decepción y vergüenza hacia mi marido.

Esto ya era el colmo de los colmos.

Desde ese día algo cambio en mi, en mi forma de ser con él.

Me volví más arisca, más borde, deje ser cariñosa con él, la tirantez y la distancia era algo que era palpable a simple vista.

Lo que debería de ser una etapa maravillosa, recién casados, con una bebé… paso a ser uno de los peores momentos vividos hasta el dia.

Podría contar más situaciones desagradable y vergonzosas de él y su enfermedad con el alcohol, pero bueno comparadas con está, las demás son cosas leves.

Así que solo nombró la del accidente porque es la que más trabajo me ha costado perdonar.

Perdonar no es olvidar..

Algo bueno, por decir bueno… Es que cuando se pillaba el punto, No se sobrepasaba ni con nosotras ni con nadie, el se ponía agusto se acostaba a dormir el peo y luego venían los

perdóname y lo siento, los arrepentimientos, etc.

Seguimos en esta etapa de adultez que tanto me está dando..

Año 2020 corren tiempos de pandemia y de nuevo volvimos a ser papás.

Las aguas entre nosotros estaban más tranquilas por decirlo de alguna manera.

Al año y medio de nacer nuestro segundo hijo, entonces la vida le regala, una pancreatitis aguda con necrosis a mi marido, ahí siii !! No doy crédito.

A pesar tener hablado que el alcohol debía desaparecer de nuestro día a día, por el bien de nuestra relación, de nuestra familia, de su salud.. me entero que si, que «se deja la cerveza» para pasarse a las copas y chupitos de licor de hierbas, en ningún momento dejó de beber alcohol, lo hacía y lo seguía haciendo a escondidas..

Vivimos en un pueblo pequeño y todos nos conocemos, ir por la calle y que amigos te paren y te pregunten que coños le pasa a tu marido??! Cuando sabes por dónde van los tiros. Eso duele, avergüenza y más si vas con tu hija de la mano, hija la cuál por su edad ya se entera de las cosas y hace sus correspondientes preguntas.

Ya con la llegada de la pancreatitis me replanteo si esta es la vida que yo quiero seguir llevando, si quiero seguir viviendo en esta continúa tensión y si es la que le quiero dar a mis hijos, en mi mente empieza a rondar la idea de la palabra ultimátum, seguida de separación.

Una vez más está etapa me da una bofetada de realidad, en las 3 semanas que pasamos en el hospital por la pancreatitis, tres semanas que lo dejo todo por estar a su lado, trabajo, hijos e incluso a mí misma, lo antepongo todo por él, por demostrarle una vez más que él es mi vida, que somos un equipo y que aunque me siento decepcionada nuevamente, sigo aquí, que no quiero tirar la toalla, son muchos años juntos, muchas cosas bonitas vividas, habíamos conseguido tener nuestra propia familia. Y por ellos y porque mi corazón me lo gritaba ahí estaba yo una vez más.

En ese tiempo de ingreso hospitalario él me juró y perjuró por mi, por nuestros hijos, que se acabó!! Que ya había abierto los ojos y sabía que ese camino no era el que su familia se merecía.

Con la pancreatitis la familia al completo admitamos que mi marido está enfermo.

Lo hablamos entre nosotros, se acabó hacerse el ciego, que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Hablamos con él, para brindarle ayuda, un familiar, nombra un conocido que se dedica a ayudar a personas con adicciones.

Él se niega rotundamente, es más se ofende, él no lo ve un problema, según él, no necesita a

nadie, el solo puede controlarse y decir hasta aquí.

Así se queda la cosa le damos una oportunidad a modo familiar… Aunque era solo cuestión de tiempo…

Efectivamente pasa un poco más de un mes cuando nuevamente vuelve a probar el alcohol, se le olvidó todo lo prometido, el daño ocasionado, las lágrimas de todos los que lo queremos…

Claramente a mí no me engaña se lo noté al vuelo, y no solo yo, esta vez estábamos de vacaciones con su prima y el marido de ella, aunque muy prudentes ellos, no quisieron decir nada para no darme las vacaciones, por si yo no me había dado cuenta.. ellos son los mismos que lo ayudaron el día de accidente, los mismos que le ofrecieron la ayuda para ir hablar con Vicente, el cual es presidente una asociación en Torrevieja llamada Gaex , Grupo de Amigos Exadictos.

No daba crédito, no podía ser!! La historia se repetía, le pregunté si había bebido, y me lo negaba, y tantas veces le preguntaba tantas veces me lo negaba.

Un ligero pensamiento se me cruzo, y si yo estaba ya obsesionada con el tema , y si me estaba diciendo la verdad???

Pero noo, no podía engañarme a mí misma, había vuelto a beber. Para salir de dudas , aunque lo tenía más que claro, al marido de su prima que es inspector mecánico de ITV, le dije : pásale la ITV a mi marido y dime qué ves… Y siii .. efectivamente ahí se confirmó, no me estaba volviendo obsesiva.

El diagnóstico era claramente cebollazo. Los chupitos habían vuelto a su vida.

El bajar a jugar a la actividad de waterpolo en el hotel en plena siesta mientras yo dormía a los críos en la habitación era la excusa perfecta para unos chupiticos rápidos y como son pequeños, pues dos.

El poco tiempo que nos quedaba de vacaciones, pues haceros la idea… Mis morros cruzaban el hotel de punta a punta.

De vuelta a casa 3h de coche , reventé.. no pude más , tres horas llorando en silencio para que los niños no se dieran cuenta.

Sólo pude decirle por qué me hacía de nuevo pasar por esto?? Y por qué seguía mintiéndome, por qué no admitía de una santa vez que lo suyo era ya un problema, era adicto al alcohol, era dependiente de él.

En ese trayecto hasta llegar a casa volvían de nuevo a mi mente el ultimátum y la separación, estaba tan dolida , tan decepcionada, que la separación iba ganado..

Al llegar a casa le puse las cartas sobre la mesa y se lo deje muy claro… Esto era el ultimátum.

A la siguiente que notará lo más mínimo se tenía que ir de la casa. Ya no habían más oportunidades.

Le volví a nombrar a Vicente, y de nuevo se negó.

Pasamos el verano del 2022 ,debo admitir que si , que en alguna ocasión lo noté contentico…pero no se el por qué, de nuevo lo pasaba por alto.

Hasta que llegó el día.

La tarde de Jueves 13 octubre de 2022

Llegó de trabajar, venía andando cuando me veo a mi suegra y a mi marido, él de espaldas.

Ella reguñiendole algo , y él medio tambaleándose intentando cerrar o abrir la puerta corredera del patio de la casa de la huerta, mi suegra al verme, desaparece como alma que lleva el diablo, uuui algo en mi hace click y empiezo a gritarle a mi marido que pasa, el se da la vuelta y siiii señor, se confirma mí intuición, de nuevo iba algo más que contento, se le había ido la mano con las copas, chupitos o lo que cojones se bebiera. Entro en cólera, empiezo a gritar que se monten todos en el coche… Nos vamos para la casa y sin poder controlarme cosa que aún hoy día me arrepiento, delante de los niños empiezo a gritarle y a echarle cosas en cara, el seguía con el que NO en la boca, seguía negando lo que era más que evidente, y yo cada vez más enloquecida y desquiciada sigo gritando y le digo que se vaya de la casa…

Entre grito y grito le pregunto que por qué?? que le faltaba en la vida,?? que pasaba,?? me estaba volviendo loca , tanto tiempo , tantos años buscando una explicación, me dice que no sabe, que se siente solo, que no tiene amigos, para salir almorzar, a tomarse una caña… Uuui a mi me entran los mil males, no doy crédito a lo que me está diciendo, solooo??? Con dos hijos.. amigos para ir al bar??? Perdoná??!!! Yo sigo gritando, o sea flipo noooo lo siguiente!!!

Mi hija de 6 años rompe a llorar se asusta, nunca, jamás antes habíamos discutido así, bueno nunca antes yo había perdido los papeles de tal forma, me súplica que no tire a su papá de la casa, pero yo no estoy para nadie, no oigo, no razonó, en ese momento no… Y repito que me arrepiento muchísimo de no controlarme delante de ellos.

Soy muy consciente de que esa discusión que nuestra hija presenció la marcó, algo que si no consigue olvidar con el paso de los años tal vez no consiga yo perdonarme.

Esa noche nos acostamos los niños y yo juntos, él se quedó subiendo y bajando del piso entre idas y venidas amenazando de que era la última vez que lo veíamos, hacia como que se despedía de los críos, se perfectamente que intentaba manipularme.. pero nooo , ese día topó con la iglesia y terminó durmiendo en el sillón del comedor, roncando la Melopea.

No pude pegar ojo, mi decepción era tan tan grande que mi cabeza y mi corazón iban a mil.

Al día siguiente, viernes..

El se fue a trabajar, y yo también… El intenta ponerse en comunicación conmigo pero yo por decisión propia dejo de existir para él .. A medio día, como siempre, fui a ver a los niños y a comer a la huerta ,casa de los abuelos de mi marido, punto de encuentro diario de la familia, familia muy bien avenida, una piña, allí exploté a llorar y les dije a todos los que allí presentes estaban, que la situación no podía seguir así, había tomado la decisión de irme con los críos de la casa, nos íbamos a la casa de mi madre, me suplicaron que no lo hiciera, que no lo dejara solo, que no le quitará a los críos… Que sería la perdición de él, que le diera una última oportunidad, que no tirará la toalla, pero no podía ser ..

Tenía que seguir adelante con mi decisión, le había dado muchas oportunidades, le había demostrado más de lo que se merecía, me quedaba un último cartucho..

El tenía que ver que si había perdido, tenía que jugármela, ahora le tocaba a él demostrarnos cuánto éramos de importantes en su vida.

Si nos quería de vuelta nos lo tenía que demostrar. Yo ya no podía demostrale más , no me quedaba nada por hacer, por intentar.

Y así fue, pase por casa aprovechando que él estaba trabajando hice algo de maletas y nos fuimos.

La casa de mi madre está a menos de 500 metros de la nuestra, recogí lo más esencial, si la cosa se alargaba iría haciendo viajes, aunque quise evitar encontrármelo para evitar flojear, coincidimos, y no le sentó bien mi decisión, se enfado bastante, no se esperaba que el ultimátum se le cumpliera.

En ese momento no podía hablar con él, tenía que ser firmé, si cruzaba más de dos palabras terminaría arrepintiéndome. En la que él me llorará y suplicará.

Una vez instalada en la casa de mi madre, le mandé un WhatsApp y le expliqué la situación, a mí me había perdido por el momento, le dije que estaba demasiado decepcionada, a los críos cuando quisiera verlos solo tenía que decírmelo y mi madre se los dejaba.

Di el paso más duro de mi vida, hoy día lo recuerdo y no puedo controlar las emociones.

Fue un fin de semana solo, pero muy intenso, de muchas emociones, de muchas lágrimas, de mucho dolor.

La primera vez en 22 años que nos separábamos.

Sábado 15 octubre, nuestro aniversario de boda , 5 años de casados y separados. Toma ya, por si era poco …

Domingo empezamos a hablar algo más por wasap ,vi que mi decisión estaba dando los resultados esperados, su prima me llamaba y me tenía al día de como iba reaccionando él, en su casa su familia le cantaron las verdades en la cara, se pusieron duros, le recalcaron que muchas puertas se le iban a cerrar si no daba el paso definitivo de dejarse ayudar, me estaba perdiendo a mi, tal vez terminaría perdiendo a sus hijos y seguidamente a la familia.

A eso le sumas que tu hija de 6 años te diga que porfis no bebas más alcohol para que mami te perdone y volvamos a ser una familia. Todo cuenta, todo marca …

Él sabía que a mí no me recuperaba ya con palabritas dulces.

No me deje ver casi en todo el fin de semana, y lo poco que nos vimos le demostré lo dolida y decepcionada que estaba con él.

Algún que otro wasap me mandaba, con canciones, otros pidiendo perdón..

En uno de mis wasaps a él, le dejo claro que los detalles que estoy recibiendo por su parte, son muy bonitos y todo lo que él quiera , pero que esas clase de demostraciones no son las que quiero.. las que pido.. las que necesito.

En unos de los wasaps me comenta que lunes tenía una cita con Vicente. Un no se que corrió por mi cuerpo cuando lo leí.

Por fin lo habíamos conseguido, enseguida me comunicó con Vicente hablamos por teléfono, le cuento cómo está la situación actualmente y me aconseja que acompañe a mi marido a la entrevista, si mi intención es volver con él y lo sigo queriendo.

Lunes 17 octubre seguimos igual, el mismo rol del fin de semana, él en nuestra casa y yo con los niños en la casa de mi madre.

Llega la hora de la entrevista, me recoge y media hora que tardemos en llegar a Torrevieja, a Gaex. Ni una palabra nos podíamos decir, había mucho dolor , arrepentimiento, nervios, una mezcla de sentimientos y emociones.

La entrevista duro así como dos horas, era lunes, día de terapia, más de 50 personas habían reunidas en el centro, nosotros en el despacho, los tres solos , contándole nuestra vida a ese hombre que yo lo veía como nuestro salvador , como un ángel caído del cielo. Nos contó su historia. Su enfermedad, pecaba del mismo palo. Le habló en el mismo idioma, el de un adicto.

Cuando salimos del despacho, yo personalmente salí más fuerte, con fuerza para afrontar este nuevo capítulo en nuestra historia, y el salió aceptando su adicción, el paso que me demostró su aceptación fue, cuando les contó al día siguiente de la entrevista a sus jefes y compañeros de trabajo el paso que había dado para rehabilitarse de su adicción al alcohol.

Hoy día diez meses después volvemos a tener ilusiones , somos felices, volvemos a remar en la misma dirección, tenemos una preciosa familia de la que estamos disfrutando como toca. No

me conformo con lo que he conseguido, quiero más y lucharé por ello.

Sé y soy consciente de que el camino es largo, que es sólo el principio y que lo difícil de esta enfermedad no es salir de ella, es mantenerse.

Para ello vamos a terapia, él, lunes y jueves , donde le recuerdan quién es y el porqué está ahí.

Y yo cada dos sábados, a terapia de familiares, donde me están ayudando a entender la enfermedad y a saber vivir con un adicto en proceso de rehabilitación.

A terapia no va quién tiene problemas, problemas tenemos todos. A terapia va quién quiere resolverlos. Y este es nuestro caso.

Y así fue como entramos a formar parte de esta gran familia que es Gaex 🕊.

Por último agradecer de ♥ a Vicente y Damián por vuestra dedicación, por ayudarnos a recuperar lo que un día fuimos pero en versión mejorada.

GRACIAS GAEX🕊

#Sisepuede💪🏼 #NoEstasSol@

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